El 26 de octubre se celebró la primera Marcha Ecuestre organizada por la Hermandad de Sevilla, desde El Caoso al Rocío. Desde hace unos años, un grupo de hermanos venían proponiendo disfrutar de un día de convivencia a caballo, como ya lo organizaban otras hermandades. Para llevarla a cabo, se creó una comisión encabezada por nuestros hermanos Josemi Muñoz, Javier Zulueta, Demetrio González e Ignacio Meléndez, que tras semanas de trabajo, de otear caminos y de pedir los permisos pertinentes, se ocuparon además de contratar el catering, realizar el cartel anunciador, encargar pegatinas, tickets… Mucho esfuerzo y cariño hacían realidad la primera marcha ecuestre de la Hermandad.

Y llegó el día. El punto de salida, El Caoso. Si mágica es ésta finca cuando pernoctamos en ella en nuestro camino al Rocío, maravillosa fue disfrutarla como lugar de partida de la jornada. A las 7 de la mañana, aún ni amanecía, empezaron a llegar los primeros camiones y numerosos vans desde donde desembarcaban caballos, mulos, coches de caballos, sillas de montar, cabezales… ¡todo un espectáculo!

Poco a poco llegaron los numerosos hermanos y amigos de la hermandad que iban a compartir esta jornada de camino y convivencia. De todas las edades, unos en sus vehículos y otros en el autobús, organizado para trasladar a los participantes desde la aldea del Rocío hasta la finca. En total 260 participantes, 180 caballistas y 80 personas en coches de caballos. Desde las 8 de la mañana, para entrar en ambiente, disfrutamos de un espléndido desayuno con café, chocolate, aguardiente y picatostes con azúcar y ca nela de la mano de Antonio y nuestro querido Rafa Márquez.

Ya pasadas las 9, iniciábamos el camino desde El Caoso hasta la aldea del Rocío, por nuevos parajes del camino de Pilas que nos conducían hasta nuestro camino de Hinojos para llegar bien entrada la noche al Rocío. Abriendo la marcha, los dos tractores con remolque de la organización y en la retaguardia, Josemi con su todoterreno, para que no nos faltara de nada. Durante el camino, se fueron haciendo numerosas paradas, se rezó El Ángelus y fuimos disfrutando de un gran día de convivencia y fraternidad, de buenos manjares y cantes, que no faltaron en ningún momento. Mención especial la“paraíta” en Cabeza Raza donde los ani males pudieron refrescarse en el pilón y donde nos esperaron con unas migas con huevos fritos y unos garbanzos con langostinos.

Al atardecer en el Charco del Cura, donde nos despedimos del catering y seguimos disfrutando del camino hasta llegar al Ajolí, parada obligatoria para rezos y cantes, llegando a la aldea sobre las 9 de la noche para culminar así un gran día de hermandad.

Gracias a Gabriel y a Macarena, por su cariño, a Antonio Ponce y a su equipo por su trabajo, a la Policía Local y Ayuntamiento de Hinojos por permitirnos poder disfrutar de esos senderos y por supuesto a la comisión organizado ra de éste evento.

¡Os animamos a todos para que podamos disfrutar de más marchas ecuestres como la vivida!

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