Cada año de traslado nuestro 12 de octubre es aún más especial. Ella, patrona de Almonte, había vuelto a su pueblo tras siete años, un caluroso lunes 19 de agosto en el traslado más multitudinario hasta ahora. Y hasta Almonte fue Sevilla.

El día anterior, 11 de octubre, la Hermandad vivió un gran día de convivencia. Citados a partir de las 2 de la tarde en la Venta La Piedra, fueron llegando numerosas reuniones de hermanos, para compartir comida, momentos y cantes por el “camino de la Virgen”. Desde allí llegamos a nuestra Casa Hermandad, al anochecer, para recibir a “Los Locos” que un año más, desde nuestra Colegial del Salvador habían partido a las 5 de la mañana, para llegar sobre las 9 de la noche al Rocío, tras un duro caminar. A nuestra llegada nos esperaba nuestro Simpecado en el impresionante altar que preparó la priostía.

Y llegó NUESTRO DÍA. A las 11:15, la Hermandad estaba citada en la Iglesia del Cautivo de Almonte, punto de partida hacía nuestro destino. Su Junta de Gobierno, nuestro hermano Jesús Morales y desde el cielo nuestro hermano Miguel “El Gordo”, nos daban una calurosa bienvenida. Y desde allí, cientos de hermanos, venidos desde la aldea y desde la capital, en sus vehículos y en el autobús organizado por la Hermandad, acompañamos a nuestro Simpecado hasta llegar a la Iglesia de la Anunciación, donde nuestra Madre nos esperaba y donde no cabía un alma más.

A las 12 en punto, un año más, nuestro “Rocío de otoño” marcaba la entrada de nuestro Simpecado en la iglesia. Atrás quedaron los días, que por mayo caminaba… sonaba en las voces del Coro y llenaban de lágrimas nuestros ojos. La Eucaristía fue oficiada por nuestro Director Espiritual, D. Eloy Caracuel García de Toledo y cantada por el Coro que, como colofón, cerró el oficio religioso con el Himno del Centenario de la Coronación, compuesto por nuestro querido hermano Rafa Serna.

Volvimos a nuestra Casa Hermandad del Rocío para disfrutar de un gran día. Como cada año, nos acompañaron numerosas representaciones de hermanos de otras hermandades rocieras y de gloria y muchos hermanos y amigos que quisieron compartir nuestro 12 de octubre. Al no haber vehículos dentro de la Casa Hermandad los presentes pudieron desplazarse cómodamente por las distintas organizaciones y grupos. Gran ambiente, buenos manjares y cantes en nuestro Salón a mediodía, y posteriormente en la casa del Hermano Mayor y en cada uno de los soportales de nuestra Hermandad. Muy especial fue el rinconcito de nuestro Grupo Joven. Tenemos cantera de Hermandad para rato y qué envidia de juventud. Melancolía al despedir a nuestro Simpecado al atardecer. Y que gran tarde-noche de cantes de un sábado pletórico.

Todos recordaremos ese gran día vivido, desde los más pequeños, como los jóvenes y mayores y por supuesto, nuestros Platinos que nos enseñaron la senda con tantos 12 de octubres previos.

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