NH Ramón Pérez Millán ofreció un pregón íntimo y personal cargado de emoción, amor a Sevilla y a nuestra Hermandad

Porque hay amor en sus plegarías y en sus pisadas pasión, Sevilla no es solo Sevilla, Sevilla es el Salvador. Comenzaba así Ramón unos versos dedicados a la Colegiata del Salvador, a historia centenaria, a herencia y patrimonio, a sones de pasión, a tamboriles en el patio anunciando primavera, a una Virgen del Rocío y con un pastorcillo en sus manos, a luz de Salvación.

Un recorrido personal por la fe y el amor a María inculcado por su madre, en todas las facetas de su vida. A primeras veces, de chiquillo cuando vio a Sevilla peregrinar por primera vez, o ya un adulto peregrinando con nuestra Hermandad, como vio llegar la carreta de plata de Sevilla al vado del Quema por primera vez, sobrecogido por una estampa sacada del Antiguo Testamento, y como se enamoró de Sevilla,

Entre pasajes que describieron como ese amor a la Virgen del Rocío, encontró un nuevo significado cuando caminó con Sevilla, pero sin olvidar sus raíces de Palos de la Frontera y a su Virgen de los Milagros, Ramón encontró un momento para llamarnos a reflexionar sobre lo que significa ser cristiano, amar a la Virgen y ser hermandad. Un camino que debe estar marcado por la fe y el ejemplo.

Hemos recogido algunos de estos momentos.

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Pasajes dedicados a la Viren del Rocío, a la carreta de plata de Sevilla y al Simpecado o al Coro de la Hermandad, del que Ramón es componente, arrancaros los oles y los plausos de los asistentes que dedicaron una larga y sonora ovación al cierre. ¿Qué más quieres de mi Sevilla? Si gasté cada cuartilla, en eternas madrugadas, de tachones y poesía, hasta encontrarte en el alba.

¡Enhorabuena hermano!

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