Esta semana ha concluido esta adecuación con la colocación de nuestro bendito Simpecado en la hornacina

De este modo concluían unas obras que comenzaron el pasado 4 de febrero, ante el problema de humedades que la Priostía había detectado en la hornacina y que estaba afectando a la conservación del Simpecado. Una situación que se había agravado tras la eliminación, durante la restauración del Salvador de las salidas de aire que había originalmente. La condensación en la nave y en los muros no solo estaba afectando a la madera, sino que había comenzado a oscurecer el terciopelo del Simpecado repercutiendo también en los bordados y otros elementos.

Las obras para preservar el altar de las humedades que lo estaban deteriorando, se encargaron a la empresa especializada en humedades NAREST-PARK S.L., que dio comienzo a las obras de mejora en abril. En ese momento se procedió a trasladar el Simpecado, para emplazarlo entre el altar de Santa Ana y el de la Virgen del Rocío, donde ha permanecido hasta esta semana.

Las obras comenzaron con la cubrición del retablo para su protección y el desmontaje del damasco sobre madera que recubre la hornacina, para después comenzar con la aplicación del tratamiento: picado de enfoscado de cemento y nuevo enfoscado con un mortero específico para combatir las humedades. Tras su secado, se revistió la hornacina reutilizando el damasco existente sobre madera y se repuso la pasamanería sobre uniones y bordes.

También se ha llevado a cabo la restauración y reintegración de las piezas del retablo. Limpieza y dorado.

Esperamos que tras esta actuación el estado de conservación del Simpecado dentro de la hornacina sea el deseado como auguran las pruebas de humedad realizadas tras la obra.

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